El jueves 23 de abril, en el marco del Día Internacional del Libro, CENTEX abrió sus puertas para reunir a diversos públicos que, desde distintos lugares y experiencias, se vinculan con el libro, la comprensión lectora, el archivo y la memoria.
La jornada comenzó por la mañana con un encuentro tan espontáneo como significativo: estudiantes de la Escuela Libre Lilén compartieron el espacio con el grupo de adultas mayores del taller de tejido que se realiza semanalmente en CENTEX.
Juntas y juntos disfrutaron de las historias de la cuentacuentos Denis Abarca, quien, a través del relato oral, cautivó a este público intergeneracional con “Dicen por ahí, mitos y leyendas de Valparaíso”. La escucha atenta y la participación activa dieron cuenta del poder de la palabra como puente entre generaciones.
Durante la tarde, a las 16:30 horas, tuvo lugar la premiación de los microcuentos del Club Literario Té de Letras, colectivo que se reúne cada semana en CENTEX y que fue el encargado de organizar una cálida y entretenida velada. Mediante poesía musicalizada, las y los integrantes del club condujeron el acto de premiación y posteriormente la lectura de los textos ganadores.
El auditorio, repleto, acompañó con entusiasmo una instancia marcada por la cercanía, el amor por los libros y el disfrute compartido de la lectura. La actividad incluyó música, poesía y dinámicas lúdicas que reforzaron el carácter comunitario del encuentro.
Librería en crisis: memoria que resiste
A las 18:30 horas, la jornada adquirió un tono particularmente emotivo. Se cumplía exactamente un mes desde el incendio que afectó a un inmueble patrimonial del plan de Valparaíso, donde se ubicaba la histórica Librería Crisis.
Desde el día posterior al siniestro, y casi de manera natural, las dependencias de CENTEX —ubicadas a pocos pasos del lugar— se transformaron primero en hospedaje transitorio y luego en centro de rescate y recuperación del patrimonio que logró salvarse. Este proceso fue posible gracias al apoyo de la Subsecretaría del Patrimonio, que dispuso a su equipo técnico, y al compromiso de cientos de personas voluntarias que se acercaron a colaborar.
En ese contexto se desarrolló el conversatorio La Crisis de Mario Llancaqueo, una puesta en escena sobria y contenida, donde el peso estuvo puesto en la palabra y la memoria. La única invitada fue Marilen Llancaqueo, hija de don Mario, fundador de la librería, quien falleció en 2021 y cuya vida estuvo profundamente ligada a los libros y a las librerías que fue construyendo a lo largo del tiempo.
Quizás el patrimonio más valioso que albergaba la librería —y que hoy se encuentra en proceso de rescate— es el archivo personal de don Mario, un acervo que da cuenta no solo de una trayectoria comercial, sino también de una forma de entender el libro como herramienta de formación, diálogo y acompañamiento.
Ese legado es el que hoy porta Marilen con orgullo, responsabilidad y profundo afecto. No resultó extraño, entonces, que al inicio de la conversación con Manuel Guerra, director de CENTEX, la emoción la sobrepasara. Tampoco lo fue que parte del público compartiera ese sentimiento: a muchas y muchos se les humedecieron los ojos al recordar la noche en que se conoció la magnitud del desastre.
El cierre del conversatorio fue tan emotivo como pedagógico, fiel al espíritu de don Mario, quien —como recordó Marilen— solía enseñar y criar a sus hijos y nietos entregándoles libros según la inquietud o el problema que atravesaban. Así evocó el cuento El padre, de Olegario Lazo, como una herencia simbólica y una invitación a seguir pensando. Una enseñanza que, como los libros, permanece.
Imágenes de la jornada en el lente de @kikafg_




























